Irán abre el paso a barcos asiáticos en Ormuz durante la visita de Trump a China
Teherán flexibiliza parcialmente el tránsito marítimo para petroleros con destino a Asia mientras Trump y Xi abordan la crisis energética global en Pe...
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Teherán flexibiliza parcialmente el tránsito marítimo para petroleros con destino a Asia mientras Trump y Xi abordan la crisis energética global en Pekín
Irán ha comenzado a permitir el paso de buques asiáticos por el estrecho de Ormuz en plena visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a China para reunirse con el mandatario chino, Xi Jinping. La decisión supone una relajación parcial de las restricciones marítimas impuestas por Teherán en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.
Según medios iraníes cercanos a la Guardia Revolucionaria, las autoridades comenzaron a autorizar desde el miércoles por la noche el tránsito de petroleros y cargueros vinculados principalmente a China y, en menor medida, a Japón. Las embarcaciones deben seguir corredores marítimos controlados por fuerzas iraníes y cumplir los protocolos establecidos por Teherán.
La medida coincide con la cumbre celebrada en Pekín entre Trump y Xi, donde ambos líderes abordaron la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz para garantizar la estabilidad de los mercados energéticos internacionales. La Casa Blanca señaló tras el encuentro que ambos presidentes coincidieron en la importancia del libre flujo de petróleo y gas a través de la región.
Un gesto hacia Pekín en plena tensión regional
El estrecho de Ormuz continúa siendo el principal cuello de botella energético del mundo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo global pasa por esta estrecha vía marítima situada entre Irán y Omán.
Desde el inicio de la crisis regional y las crecientes tensiones entre Washington, Israel y Teherán, Irán había endurecido fuertemente los controles sobre el tránsito marítimo, provocando preocupación internacional por posibles interrupciones en el suministro energético.
Sin embargo, la apertura parcial hacia barcos asiáticos refleja la importancia estratégica que China mantiene para Irán. Pekín ha sido durante años uno de los mayores compradores de petróleo iraní y uno de los socios económicos más relevantes de la República Islámica.
Las agencias iraníes Fars y Tasnim aseguraron que la autorización llegó tras contactos diplomáticos entre autoridades chinas y el Gobierno iraní.
De acuerdo con estas informaciones, hasta 30 embarcaciones habrían cruzado el estrecho con autorización iraní entre el miércoles y el jueves, aunque la cifra resulta difícil de verificar debido a que muchos buques reducen o alteran sus señales de localización AIS durante la travesía.
China busca proteger su suministro energético
La situación tiene una enorme relevancia para China. Cerca de la mitad del petróleo importado por el gigante asiático atraviesa el estrecho de Ormuz, lo que convierte cualquier alteración en la zona en un problema directo para la economía china.
En este contexto, la apertura parcial decidida por Irán ha sido interpretada por analistas como un intento de proteger la relación estratégica entre ambos países y evitar tensiones adicionales con Pekín en plena escalada regional.
Al mismo tiempo, Teherán mantiene las restricciones para barcos considerados vinculados a países “adversarios”, especialmente aquellos relacionados con Estados Unidos o aliados occidentales.
La Guardia Revolucionaria iraní continúa controlando los corredores marítimos habilitados en la zona y supervisa el paso de las embarcaciones autorizadas.
Presión sobre los mercados globales
La crisis de Ormuz sigue generando fuerte volatilidad en los mercados internacionales. Las primas de seguros marítimos se han disparado y varias compañías navieras han comenzado a modificar rutas o reducir operaciones en el Golfo Pérsico.
Aunque la reapertura parcial para barcos asiáticos podría aliviar temporalmente parte de la presión sobre el suministro energético, los expertos advierten de que la situación sigue siendo extremadamente frágil.
Además, los incidentes marítimos continúan produciéndose en la región. Diversos medios reportaron ataques y abordajes de embarcaciones en las últimas semanas, aumentando el temor a una escalada militar que afecte todavía más al comercio mundial.
Mientras tanto, la diplomacia internacional intenta evitar un deterioro mayor de la situación.
Y en medio de esa tensión, el estrecho de Ormuz vuelve a demostrar por qué sigue siendo uno de los puntos más sensibles y estratégicos de toda la economía global.